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viernes, 19 de noviembre de 2010

Noviembre...

Trazas una letra en la pagina milenaria

intento de amar en piel y verso
sustantivos batallones, no hay verbo
vates de metal y prosa mercenaria...

Mi voz cita tu espada y sus blandes vivos
quieta apertura a tu mirada
habla otra paria enamorada
muerte o vida, libres o cautivos...

Un trozo de poesía aferrada al hueso
arde el ojo de la noche mientras mira,
osamentas construyendo un beso
fundidos en uno y ardiendo en la pira,
la letra y mis manos, atizando la herida...

Cenizas de otoño cuiden lo amado,
oculten mi nombre, déjenme libre
correr quiero de tu nombre prestado
y no tener jamás otro mes de Noviembre...

"Las palabras no siempre son un vehiculo seguro, pues con cada giro que dan las circunstancias, corremos el riesgo de estrellarnos..." JB

jueves, 18 de noviembre de 2010

Testamento...

Te dejo un cuento conmigo dentro

a ver si un día, tus ojos de fantasía
encuentran mis huesos y melancolía...

Te dejo un poema arrancado a tu risa
rebusca en él hallaras el eco de la mía
en el peregrino silencio de una brisa...

Te dejo las alas que elevaron mi vida
ahí donde lees ahora mi testamento
y enjugas tus ojitos y el lamento...

Te dejo las sandalias y su vergüenza
aunque ya sordas aún en levitud cantan
el ruido de mis pasos por la tierra inmensa...

Te dejo el lapicero y su tinta bohemia
escudero indolente de mis aventuras
escribe ahora con ella tus desventuras...

Te dejo el papel aún virginal de mi muerte
tantas veces seducida por mi pluma,
ahora es tuya, enamórala con tu suerte...

Te dejo un suspiro clavado en la luna
cobijala en tu mano, que ya esta muerta ella,
sepúltala en el cielo y que nazca una estrella...

Te dejo una lagrima varada en la orilla
el río que nace en el pecho del tiempo
y cae con la lluvia y se duerme en tu mejilla...

Te dejo la mentira y la verdad en que duermo
despiértame y regala o quema las sabanas
aunque sean calidas, cómodas y calidas...

Te dejo eso que siempre has querido
un beso aferrado al silencio de tu boca
como una ola suicida frente a la roca,
dejando espuma aunque se haya ido...

Te dejo un mapa del camino que sigo
mientras preparo el tálamo mullido
hecho de eternidad para que duermas conmigo,
cuando tu también, como yo, te hayas ido....

                                                                                                 Recuerdos del 2005

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Inquietudes...

Me inquita la inmerecida risa de tu boca, la sombra perfumada de tus cabellos negros sobre mi espacio; Me extraña y me asombra cada pequeña excusa, su incesante tejer de segundos, sus velas rotas nuevamente remendadas, la sutil intención de cruzar, el río muerto de nuestra historia...



Quisieran todos los soles de mi cuerpo entonces, brillar hasta arder entre las púas de ese instante; quebrarme, inmaterial y etéreo, romper los cercos de esa mágica circunstancia y sembrar torrentes nuevamente, sobre los ríos secos de nuestra historia, a suerte de piel liquida infinita, saciar la sed de un cronos exhausto, navegar en silencio confundiéndonos por un instante; profanador y profanada...



Me esculpen mausoleos las combas dulces de tu voz lastimada, me cuentan historias imposibles sobre la cabeza felina de una almohada robada, y la revoltosa legión de emociones encuentra calma en el tierno susurro de la mañana, rebuscándose entre los hilos del sol, alguna que pueda, cerrar las heridas de la hermosa noche y alejarme de la tumba, mientras los golpes del corazón bailen un tango, con los golpes de tu voz entrecortada...



Entonces, vuelta la luz material del día y las comparsas ajenas de una nueva mañana, me inquieta encontrarme sujeto a tu suspiro, siendo este apenas una brisa a la nostalgia colgada, una pena alimentada por mis ojos de hechicero, una triste ecuación de amor, rencor y desolación... entiendo entonces que mis respuestas siguen ocultas, entre la vergüenza sus dudas y mis culpas...






                                                                                                           Tingo María, Noviembre 2010



martes, 16 de noviembre de 2010

Tránsito de penas...

Me transita la piel el rasguño lento de las horas, no hay espacio en donde se eche a dormir esa herida, no hay balsamistas ni en las risas ni en las calles, donde marcha el humor, cansino ir y venir de recuerdos que han ido componiendo la canción de los desdichados.




En el horizonte quebrado del día, emerge la sombra de una remota alegría, con sus entrecejos declarados de Julio, me acerca a la noche y a la más lenta tortura, no tengo pasos propios que enrumben la jornada, solo el látigo incipiente del deber comprometido, solo la marcha quejumbrosa de un corazón que llega y se marcha.



Me cuelgan con el sol plantado en el centro de la jornada, unas cuantas lagrimas invisibles, enfundadas en valor dirían algunos, enlutadas en silencio diría yo...



En la soledad secuestrada de un espacio me devoran las ansias de tejer palabras y jugar entre los dedos con serpientes venenosas que acaricien el gesto reprochable de algún garabato que se sitúe en la cima de mis nostalgias, no es la lejana melodía de un violín enamorado la que me destroza los pensamientos, es la presentación involuntaria de mi exilio a su música, la que me ahoga y mata.



Me transita la piel entonces, la música impropia y la palabra muerta de una mañana incrustada en la sabana gris de un hombre macilento; me recorre con ardor una fiebre comprada a regateo y sostenida con valor entre espacios, calles y horas.







Tingo María, Noviembre 2010